CORAZÓN
Corazón no me traiciones
yo no me quiero marchar.
Porque aún brillan mis ojos,
oigo el viento al despertar,
el murmullo de las olas,
la nube que viene y va.
No me anuncies a la parca
sígueme en mi caminar:
alegre, rítmico, cadente o juncar.
No abandones ese nido
que yo te di hasta el final.
Caminemos juntos, mi amigo,
mi compañero leal:
de llanto, de amor, rencores,
risa alegre y aflicción.
Pero tu no te desboques,
aún no hay prisa por llegar.
Serénate amigo mío.
Y regula tú, tic tac tic tac
Manuela
LA HUIDA
jueves, 10 de julio de 2014
Irene contempla el paisaje desde la ventanilla de un tren que había cogido al azar. La gran ciudad empezaba a agobiarle, las calles plenas de gente, los coches y, sobre todo, el aire irrespirable. Por esa razón tomó la decisión de abandonarla, pero no tenía definido el destino a seguir.
No hizo elección alguna al coger el tren que la llevaría a un destino incierto. “Sobre la marcha decidiría”, pensó cuando el convoy avanzaba. Ensimismada, contemplaba el paisaje, un paisaje que, a veces, contemplaba sin ver.
Supuso que quizás por el sur estaría bien. Por lo que dicen, a allí se vive muy tranquilo; después de todo, no tenía prisa, nadie le esperaba: había roto toda relación con su pareja, “ el muy inepto, me había puesto de fea mil veces, ya ves, antes me decía ¡mi reina guapa!”, recordó indignada. Continuó con la mirada perdida, absorta en sus pensamientos.
Era una chica muy maja, alta, morena, con un cabello que era la envidia de sus amigas, unos ojos tan negros como una noche sin luna. Tenía una gran cultura y era de clase media alta.
Una pareja conversaba a su lado, ella no escuchaba, pero se interesó al oír que decían:
-Tenemos que hacer trasbordo en Alcazar de San Juan, sólo hay que cambiar de tren, pero tenemos veinte minutos de parada.
Todas esas palabras llamaron su atención, porque no sabía el destino de aquel nuevo tren, ni le importaba, se había propuesto viajar un poco al azar.
Sequía con su mirada perdida en el paisaje. Era muy diferente al catalán que había dejado atrás. Habían desaparecido las montañas, ahora era un paisaje con mucho menos relieve, eran planicies de un pasto amarillento, como si le hubiesen robado en color al Sol que en pleno Julio, caía implacable sobre los prados. “En primavera, debe estar verde y florecido”, pensó. Lo apreciaba porque a veces el color amarillo cambiaba de tonalidad.
A medida que pasaba el tiempo, esperaba el cambio de tren, a ver si tenía suerte y encontraba en él a alguien más ameno para matar el hastío que la abatía. En ese momento escuchó por megafonía que próximamente tenían que cambiar de tren. Ella como los demás pasajeros, empezó a bajar el equipaje. Llegaron a la estación y tranquilamente cambiaron de tren, estaba estacionado al otro lado del anden. A la entrada del vagón colocó su equipaje. Los compartimentos eran de cuatro asientos, se acomodó en el que había colocado el canasto de un bebé; en los otros asientos no había nadie de momento. Se imaginó que la vecina de asiento sería una señora que habría dejado un instante al bebé para ir al servicio, pero, pensó: “¡que valor, dejar al hijo solo aunque sea un momento!”. Llegaron dos chicos jóvenes y ocuparon los asientos de enfrente. Preocupada por el bebé, aprovechó para bajar un momento a comprar unas revistas y una botella de agua. En el kiosco le ofrecieron unos folletos de propaganda turística, los recibió entusiasmada, así se informaría, a ver si le podía interesar algo y tener algún aliciente ya que iba totalmente desorientada. Cuando volvió a su asiento, los dos jóvenes la miraban un poco recelosos; a su lado seguía el canasto del bebé como lo había dejado. Los chicos habían comentado:
-¡ Pero bueno, esta tipa se baja y deja al hijo ahí como si fuera una maleta, vaya cara!
A ella, a su vez, le pareció raro que la madre no hubiese vuelto, pero pensó: “no es mi problema”. Se sentó tranquilamente a hojear las revistas y luego le echó un vistazo a los folletos.
Uno de ellos era de Mérida, le entusiasmó, ya en su tiempo de estudiante había leído algo de aquella ciudad. Sabía que era una pequeña gran ciudad. Leyó atentamente “…fue fundada en el año 25 a. C. …” “¡Ya había llovido!”, consideró, y siguió leyendo: “…económicamente Mérida es una ciudad de servicios, con una creciente importación en el sector industrial y casi extinguido el sector primario”. “¡Bueno quizás hasta puedo encontrar trabajo!”. Imaginó. Ya llevaba en paro unos meses y sin esperanza de encontrar trabajo. Siguió entusiasmada en su lectura: “…más de cincuenta y seis mil habitantes…”,¡ ya ves, dará gusto pasear por sus calles!. A ver, de interés turístico:, obras romanas sobre todo: teatro romano, museo romano, anfiteatro romano, arco trajano y puente romano sobre el río Guadiana”.
Ya lo sabía ella, en Mérida había bastantes obras romanas. Algo que llamó su atención fue el lago Proserpina, tenia camping. Otra cosa que le impactó fue los hoteles: ¡más de ochenta! ¡ Normal, no es de extrañar si se tiene en cuenta que el gobierno extremeño está allí!
La sacó de su atención el llanto del niño, se había olvidado de él por completo, el niño lloraba con fuerza. “Pero ¿y la madre?…” Empezó a inquietarse. Los chicos de los asientos de enfrente la miraban como si ella fuera la responsable del bebé; claro, cuando ellos llegaron ella ya estaba allí, y cuando ella llegó el bebé ya estaba en el asiento. Empezó a ponerse muy nerviosa, no sabía que hacer, el bebé gritaba sin parar, seguro que tendría hambre, ¿pero qué podía hacer ella? Un chico de los de enfrente le gritó:
-¡ Al menos ponle el chupete!
Se asomó al canastito y vio a un bebé de pocos días; un chupete le colgaba de una cadena de color rosa, “ debía ser una niña”, pensó. Le puso el chupete y la niña se calmó.
Dejó los folletos y volvió a prestar su atención al paisaje. Ahora era diferente: grandes dehesas cercadas con paredes de piedras; el prado seguía amarillento y las esporádicas encinas regalaban su sombra a los rebaños de ovejas y cabras, que soñolientas, descansaban. ¡ Eran grandes las dehesas extremeñas!. Lo habían comentado los chicos. Ahora estaban separadas por una alambrada, que probablemente tendría un poco de corriente eléctrica, porque a lo lejos divisaba reses negras, parecían toros bravos; se veían pastando tranquilamente; al paso del tren ni se inmutan, seguro que lo encontraban de lo más normal, aunque no pasaran muchos trenes al cabo del día.
Por el personal que llevaba, se deducía que poca gente viajaba. El tren iba lento y se paraba en todo los pueblos, en algunos ni se veía la estación. Por fin paró en una que parecía importante. Se asomó y, debajo de un gran reloj, leyó: “Villanueva de la Serena”. mucha gente bajó, casi se quedo el tren vacío, pero sus compañeros de departamento seguían el viaje: por lo que comentaban iban a Mérida. Se alegró allí se apearía ella y se alojaría en el hotel más cercano a la estación.
El tren seguía parado y se escuchaba revuelo en el anden. En el interior del tren se notaba cierto nerviosismo entre los pasajeros; se puso de pie y vio a unos cuantos policías que miraban entre la gente. No entendía, en aquel ambiente tan tranquilo, ¿qué podía buscar la policía? Una pareja llegó hasta ellos, miró el canasto y le pidió a ella la documentación del bebé. Quedó petrificada, no podía articular palabra. Al fin logró decir:
-Este bebé no es mío, señor.
-¡Claro que no es suyo! -le cortó el policía-, eso ya lo sabemos, pero usted lo ha robado.
-Esto es un error señor -protestó la chica-, cuando yo llegué al tren el canasto ya estaba ahí.
-Bueno eso ya lo explicará en comisaría. ¡Queda detenida!
La bajaron del tren con sus maletas y la metieron en un furgón de la policía. Ya en el coche, con un policía a cada lado, la cabeza le daba vueltas.
“Cómo era posible que se hubiese ido de Barcelona porque le agobiaba el tumulto y todo lo que ello conlleva y aquí, que es todo tranquilidad, que hasta el tren da la sensación de ser un autobús turístico, …”. No podía creer que le estuviera pasando eso a ella.
En una sala amplia, otro policía la esperaba y otra vez la acusaron de haber robado a la niña, aquella niña a la que no había vuelto a ver, ya que en la estación se la llevaron los guardias.
Ella explicó toda su trayectoria y la verdad de aquel viaje que tan fatal le estaba yendo. La acosaron de tal modo que rompió a llorar de impotencia, no podía entender, sólo repetía mil veces:
-¡Debe de haber un error!- exclamaba sumisa.
Una llamada de teléfono captó la atención del policía que la interrogaba.
Por la cara que ponía, la llamada le sorprendía. Cuando colgó el teléfono cambió el trato hacia ella; más amable le preguntó que adónde se dirigía, ella le contestó que a Mérida. A continuación, llamó a los policías que la habían detenido en la estación.
Ellos la pasaron a otra sala, y la invitaron muy cortésmente a sentarse en un sillón, un poco deteriorado:
-Mire señorita ha habido un error, pero quiero que entienda que todo es un cúmulo de cosas, que no hay culpables, que son circunstancias que son inevitables. Usted dice que el canastito del bebé cuando llegó, ya estaba en el asiento, pues bien, lleva toda la razón, pero nosotros tenemos que cumplir con nuestra obligación. Cuando le explique, lo verá claro, mire, escuche: Un señor había puesto una denuncia porque, según él, cuando su mujer estaba paseando por la estación con el cochecito de su hija y se distrajo mirando a la gente que bajaba y subía, le quitaron el canasto del cochecito y sólo le dejaron el chasis. Esa era su versión. Pero este señor acaba de llamar para decirnos que fue su mujer la que puso al bebé en el tren porque dice, está enferma, tiene una fuerte depresión post-parto y no quiere a su hija, aunque tiene altibajos, y otras veces llora por ella. Por lo que dice su marido, ya han tomado las medidas pertinente para que no vea a la criatura hasta que no este completamente bien. Bueno ahora, ya todo aclarado, usted puede continuar su viaje, así que cuando quiera la acompañamos a la estación, pero tendrá que esperar un tiempo, a esta hora tan temprano no pasa ningún tren.
“¡Temprano, serían las cuatro de la mañana!”. Se dijo ya más tranquila.
La pobre Irene no tuvo palabras para quejarse, de todas formas, de qué le iban a servir. La acompañaron a la estación, se dirigió a la ventanilla y pidió un billete para el primer tren que pasara para Barcelona.
“Volveré a mi ciudad, a mi casa, ¡ No quiero más aventuras!, pensó.
Manuela
LES FLORS M'ENAMOREN
miércoles, 14 de mayo de 2014
LLIRIS
Els lliris que presumeixen
del seu blanc molt resplendent,
comentaven amb disgust:
- No veieu quina dissort
aquesta pluja de fang?
- El més petit que tot just
començava a obrir el seu ull,
animava als seus companys:
- Tranquils, el nostre jardiner
amb un rec ens deixa bé!
Rosa
¿POR QUÉ NO SÉ ENCONTRARTE?
Hoy un viento con fuerza galopa,
desnuda a los arbolen zarandeando sus ramas,
las hojas caen inerte y se arremolinan,
agrupándose y dispersándose:
como las nubes en locas tempestades.
Deambulan frenéticas irrumpiendo
las esquinas de las solitarias calles.
Así merodea mi corazón sin rumbo.
Hoy amarro el barco de mis celos,
bien anclado dormita en la orilla:
de un mar inexistente.
A lo lejos mi vista se pierde.
Miro ensimismada un cielo azul trasparente,
porque ese color me recuerda tu dulce mirada.
Pero todo está vacío no hay nada, siempre nada.
Solo mi sombra acompaña a mi recuerdo,
y sola en mi soledad, regreso a mi calle sin salida:
como la solitaria ostra cautiva en mi caparazón.
¿Por qué no sé encontrarte? Aunque valla indagando
con mi incansable perseverancia.
Luchando vanamente, buscando un horizonte sin fin.
Manuela Llera Ramos
PINZELLS MÀGICS
martes, 13 de mayo de 2014
Era pobre i eixerida,
li apassionava dibuixar;
mentre el ramat pasturava,
tot l'entorn ella plasmava:
les pedretes, les flors petites,
l'eix-ir del sol i la posta...
Feia unes grans meravelles
amb la lluna i les estrelles!
Una nit dolça, va somniar,
que un mag li deixava al llit
uns pinzells de molts colors:
grocs, blaus, vermells i negres,
marrons, blancs, carabassa i verds.
Abraçats junts caminaven, reien,
saltaven i ballant comentaven;
farem un canvi a aquest entorn
pels nens i nenes d'aquest món.
La Martina en despertar-se,
va començar a pintar:
amb el blau un gran riu d'aigua
per regar els horts i els camps,
amb el vermell, pebrots i tomàquets,
amb marró i verd arbres fruiters
plens de presecs i taronges,
amb color negre una vaca
per la llet i per llaurar...
Els pinzells ho van activar
i un raig de sol passejava
avisant els nens dels masos:
Balleu tots amb els pinzells,
podreu gaudir molta riquesa
i menjareu junts dels seus bens!
El convit va ser magnific
i la festa s'allargà tant,
que la lluna i les estrelles
claror del cel van baixar!
Rosa, 10 de maig del 2014
CUANDO MUERE LA RAZÓN
miércoles, 19 de febrero de 2014
I
Caminaba despacio y pensativo, el camino era angosto, solitario, las hojas de los árboles se cimbreaban activas sacudidas por la fuerza del viento.
Iba cabizbajo, cansado, su mente enferma le castigaba enormemente.
Hoy le preocupaba el cielo, amenazaba tormenta, estaba lejos de sus aposentos e iba desprovisto de ropa adecuada para cobijarse de la lluvia.
Cualquier cosa era para él un motivo de preocupación, él era su propio enemigo, en su mente, no existía la razón.
Se encontraba sólo aunque estuviera rodeado de gente, es más, la gente le atormentaba, por eso siempre buscaba la más estricta soledad.
Esta vez había escogido la soledad de la montaña, por sus angostos senderos rara vez se podía encontrar con algún transeúnte.
Era otoño, los árboles lucían su amarillento manto, todo acusaba un deterioro, los tristes arbustos ofrecían sus últimos frutos embebidos por el feroz calor del largo verano.
Llevaba mucho tiempo caminando, el cielo empezaba a oscurecerse, los murciélagos ya se divisaban en el cielo sacudidos por la velocidad que les caracteriza, buscando su sustento en su veloz carrera.
Miró hacia arriba y dio la vuelta, debió darse cuenta que la noche caía implacable.
Llegando a su calle, empezaba a caer gruesos goterones. Se cobijó en el portal de una casa que en ese momento estaba abierta.
Por un momento pensó que tenía que regresar a casa, pero eso le aterrorizaba no tenía ganas de hablar con nadie y menos con su mujer, era una mujer súper habladora, cosa que a él le molestaba enormemente.
Pensó pasar por la plaza, a lo mejor su amigo Pascual estaría sentado en el banco que quedaba debajo de los soportales, era el único amigo que no le molestaba en exceso, siempre le contaba historias de cuando hizo el servicio militar, se las sabía de memoria, “se las había contado tantas veces” pero eran graciosas, por muchas veces que se las contara siempre lograba arrancarle una débil sonrisa.
Se asomó a la calle y ya había cesado la lluvia, miró al cielo y éste empezaba a despejarse.
Al llegar a la plaza estaba desierta, eso le molestó porque no le quedaba otro recurso que volver a su casa junto a su mujer.
Y no es que ella fuera una mala mujer, no, eso no, lo que pasa es que nunca la había querido, al menos como ella le había querido a él. También es verdad que, aunque no estuviera enamorado de ella siempre la había tratado bien, eso era otra cosa, había cumplido con sus obligaciones de buen marido, pero el amor verdadero, eso era otra cosa, él lo sabía bien desgraciadamente.
En el fondo de su corazón solo un nombre existía, Ana, su dulce Ana, con tantos años pasados y en su corazón archivaba sus más vivos recuerdos.
Por un momento su mente se trasladó al pasado.
Ana, mi dulce Ana, era como siempre la recordaba.
La veía paseando por el parque, allí se reunían, se cogían de las manos y se miraban a los ojos. Aquellos ojos grises que el miró tantas veces, ella siempre le dedicaba aquella abierta sonrisa, parecía que le quisiera agradecer la fijeza de su persistente mirada.
Siempre unidos por la complicidad de aquel eterno amor. Eso era lo que ellos pensaban, por eso se cogían de las manos y corrían, jugaban, y sobre todo se reían, reían incansablemente, hasta que llegaba la hora de la despedida, entonces se fundían en un sano abrazo, y conjuntamente decían un ¡hasta mañana!
Manuela
A LA NOSTRA PRIMERA NETA
miércoles, 8 de enero de 2014
AINA
Quina joia ens va copsar
el dia que tu naixies,
quan ens van telefonar,
els avis fins vam plorar
llàgrimes d'alegria.
El dia nou de novembre
a la clínica ja treies
el teu petit caparró,
i els teus pares s'abraçaven
donant gràcies al Senyor.
Eres la primera néta
i ens feia tanta il·lusió,
que al contemplar-te amb amor,
et trobàvem molt bonica
eres, la millor del món!
Tens ulls grans i cabell fosc,
boca i llavis molts petits
i el teu nasset és bufó,
a les manetes i els peus
els omplírem de petons.
La felicitat que dona
el naixement d'una néta,
és difícil d'expressar,
cal viureu tot estimant
i als pares ajudant.
Rosa, a la neta d'uns bons amics
EL NOM DE NADAL
viernes, 20 de diciembre de 2013
Sota el nom de Nadal sento una cosa
que jo no sé ben bé, com l’he de dir.
Em fa pensar en una terra nova
on pau i amor no paren de florir…
que jo no sé ben bé, com l’he de dir.
Em fa pensar en una terra nova
on pau i amor no paren de florir…
I tant se val, si va sorgir l’estel
i assenyala la ruta
a tres reis d’Orient, creuant el cel…
I tant se val,
saber si eren gaires els pastors
duent formatge i mel a l’Establia…
I tant se val,
veure que pengen riques lluentors
aquí i allà, en mostra d'alegria...
i assenyala la ruta
a tres reis d’Orient, creuant el cel…
I tant se val,
saber si eren gaires els pastors
duent formatge i mel a l’Establia…
I tant se val,
veure que pengen riques lluentors
aquí i allà, en mostra d'alegria...
Sento que hi ha una cosa gran, al fons de tot.
Per definir-la no trobo cap mot!
Deu ser una força que aconseguiria
que no hi hagi a la terra,
cap país sense amor
ni cap llar sense pa!
El dolç nom de Nadal ens dóna pistes…
Si la força existeix,
l’hem de trobar!
Joana Raspall
BON NADAL AMICS I AMIGUES DE PALLEJART
.
DONA I OCELL DE JOAN MIRÓ
martes, 17 de diciembre de 2013
DONA I OCELL
Entre els anys 1940 i
1941 Joan Miró es va sentir atret pel cel i va començar a pintar 23
petites obres, amb el títol genèric de constel·lacions.
Per ell les estrelles
feien referència al mon celestial, els personatges simbolitzaven la
terra i els ocells eren la unió de tots dos.
Els seus dibuixos a
partir del 1960 eren inspirats per la terra, el cel, els ocells i la
dona.
Una de les escultures més
interessants fou Dona i Ocell.
A mi aquesta imatge em
dona un sentiment de repòs representat per la seva quietud i
rigidesa. La dona mironiana simbolitza l'univers. La seva feminitat
es reflexa amb la incisió en negre sobre el cos de l'escultura, amb
una vulva gegant. El barret obert, explora l'infinit de la creació.
L'ocell m'apropa al firmament: el sol, la lluna, les estrelles...
Contemplo els seus colors vius: en el vermell hi trobo el foc de
l'amor, el blau te per mi un encant de cel, el gris marró del fons
amb parla de la terra, el groc em referma la humanitat, oh! i el verd
que reflexa l'estany, m'omple de guspires de vida!
Rosa
DONA I OCELL
viernes, 6 de diciembre de 2013
Emerges del agua silenciosa,
zancuda imagen de mujer.
Capricho de un autor expresionista
plasmando sus sueños exquisitos,
en algo que hoy intento comprender.
Pareces hoja seca que, ahuecada,
se eleva en su trono de cristal.
Es tu atuendo de colores llamativos,
aquellos que el autor solía plasmar.
Caprichoso es el sombrero que corona
tu calva cabellera singular.
El pájaro es el símbolo del vuelo
que dota, a la mujer, de libertad.
El viejo autor nunca lograra
ver su obra sumisa terminada.
Sus ojos se cerraron tristemente
en el sueño eterno de la nada.
Manuela
zancuda imagen de mujer.
Capricho de un autor expresionista
plasmando sus sueños exquisitos,
en algo que hoy intento comprender.
Pareces hoja seca que, ahuecada,
se eleva en su trono de cristal.
Es tu atuendo de colores llamativos,
aquellos que el autor solía plasmar.
Caprichoso es el sombrero que corona
tu calva cabellera singular.
El pájaro es el símbolo del vuelo
que dota, a la mujer, de libertad.
El viejo autor nunca lograra
ver su obra sumisa terminada.
Sus ojos se cerraron tristemente
en el sueño eterno de la nada.
Manuela
LOLA MARINÉ
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Escritora, licenciada en psicología, actriz en tiempos ya remotos.
Autora de la novela NUNCA FUIMOS A KATMANDÚ y del libro de relatos GATOS POR LOS TEJADOS, acabo de publicar mi nueva Novela, HABANA JAZZ CLUB en edición impresa y digital a través de Amazon.
Sobrevivo escribiendo, trabajando como lectora y correctora e impartiendo Talleres de Escritura Creativa.
NOIA REIVINDICATIVA
domingo, 17 de noviembre de 2013
Una nena, una mestra i un llibre,
poden canviar el món!
El meu pare diu a tots els pares del
món que les noies són un tresor!
Així parlava la jove Malala en el
programa “Trenta minuts” de diumenge.
Els talibans la volien matar quan de
petita reivindicava la ensenyança a l'escola per les nenes a una
emissora de radio. La van disparar i va estar a les portes de la
mort.
Tenien prohibit a les dones anar a
comprar al mercat i a les nenes assistir a l'escola.
Ara viu amb la família a Birmingam,
Anglaterra. El seu pare és un activista dels drets civils.
Ella te ganes de tornar al seu país,
diu que potser per integrar-se a la política, però creu que ha
d'estudiar molt i estar ben preparada per seguir reivindicant el dret
de l'escola per les nenes.
Beneïdes siguin les persones tant
valentes, que treballen pels drets humans i en especial per la
igualtat de les dones!
DÉJAME ACERCARME
martes, 5 de noviembre de 2013
Hija del trueno, tormenta embravecida,
Rayos en la noche oscura, trueno que viene enseguida,
Yo quería ver tus aguas, por el valle como sonreían,
Pero la verdad era
que tú para mi estabas prohibida.
Déjame acercarme para poder examinarlas,
Hija de mis sueños, esclava de mi vida,
Si es donde debo ir, eres tú fruta apetecida.
Déjame acercarme, déjame ayudarte,
Cuéntame tus penas, que yo no las sabía.
Y yo te regalaré mi corazón
Grande que un día por ti casi perdía.
Rompe con fiereza el sueño de la noche,
Arrástrame hasta tus lágrimas,
Tal vez no te pueda ayudar,
Te cobijaré bajo mis brazos,
Y nos pasearemos nuestro amor,
Bajo la orilla del mar,
Las olas mecerán sobre nuestros pies,
Es lo mejor que nos podemos regalar.
Y si nuestro amor es intenso,
Y si no pudiera ser,
Te cuidaré las
llagas y las heridas,
De mil batallas, seré tu esclavo
Te las curaré.
Si el enemigo te ha dañado,
Me batiré a cuerpo abierto,
Pondré en juego mi vida,
Mi palabra de honor,
Porque tú para mi eres eso….
Esa dulzura enorme,
Que un día me regalaste,
No se me ha borrado de mi mente,
Mis labios dejaste el amor,
Que aunque pasan los días y los años,
Aún para mí todavía,
Se
estrémece mi corazón.
CEMENTIRI ANTIC DE PALLEJÀ
sábado, 2 de noviembre de 2013
A la diada de Tots Sants o el dia següent dels Difunts, tenim la sana
costum de visitar el cementiri de Pallejà en especial l'antic, ja que
hi tenim familiars enterrats. En el transcurs de la visita fem una
pregaria pels difunts.
Contemplem el seu entorn exterior, el seu parc amb gespa molt ben cultivada, uns bancs per descansar o per meditar i uns jardinets amb flors a l'entorn de la reixa d'entrada -enguany amb la reforma que si ha fet, la part interior ha millorat molt- Els xiprers semblen donar-nos la benvinguda, contemplem els dos panteons i diversos pisos de nínxols; alguns carregats de flors, també hi ha corones dipositades a honor dels difunts més recents. Les làpides porten el nom i cognom de les famílies respectives, algun que altre retrat seguit de creus, imatges i objectes que poden ser referents als difunts que hi descansen.
Jo anava pensant: els xiprers són signe d'acolliment, els rams de flors, en cert punt donen la impressió d'exposició- tot i que respecto el sentit i l'emoció amb que les dipositen familiars i amics- ben aviat es panseixen i s'assequen...
Us dic amb tota franquesa; el que m'ha captat més l'atenció, són els retrats amb els noms corresponents. A mi em queden molt gravades les fesomies de les persones que fan vida en el nostre poble i la bona relació que he tingut amb elles, fins i tot amb les salutacions pel carrer i m'agrada molt recordar els seus fets. També he descobert que hi ha difunts o difuntes, que han mort fa poc temps i no n'estava assabentada.
En asseurem en el banc del passeig, he començat a meditar que si tens fe, no pots quedar-te en la fredor de la caixa. Aquest és el motiu que em porta a recordar les persones en vida i amb els seus fets positius, tot esperant i desitjant que puguin gaudir d'una vida més feliç a l'infinit de Déu.
Rosa
Contemplem el seu entorn exterior, el seu parc amb gespa molt ben cultivada, uns bancs per descansar o per meditar i uns jardinets amb flors a l'entorn de la reixa d'entrada -enguany amb la reforma que si ha fet, la part interior ha millorat molt- Els xiprers semblen donar-nos la benvinguda, contemplem els dos panteons i diversos pisos de nínxols; alguns carregats de flors, també hi ha corones dipositades a honor dels difunts més recents. Les làpides porten el nom i cognom de les famílies respectives, algun que altre retrat seguit de creus, imatges i objectes que poden ser referents als difunts que hi descansen.
Jo anava pensant: els xiprers són signe d'acolliment, els rams de flors, en cert punt donen la impressió d'exposició- tot i que respecto el sentit i l'emoció amb que les dipositen familiars i amics- ben aviat es panseixen i s'assequen...
Us dic amb tota franquesa; el que m'ha captat més l'atenció, són els retrats amb els noms corresponents. A mi em queden molt gravades les fesomies de les persones que fan vida en el nostre poble i la bona relació que he tingut amb elles, fins i tot amb les salutacions pel carrer i m'agrada molt recordar els seus fets. També he descobert que hi ha difunts o difuntes, que han mort fa poc temps i no n'estava assabentada.
En asseurem en el banc del passeig, he començat a meditar que si tens fe, no pots quedar-te en la fredor de la caixa. Aquest és el motiu que em porta a recordar les persones en vida i amb els seus fets positius, tot esperant i desitjant que puguin gaudir d'una vida més feliç a l'infinit de Déu.
Rosa
TOTS SANTS A GUIMERÀ 2010
viernes, 1 de noviembre de 2013
La
Teresa i el seu germà Albert, junt amb la Marta i el Pere passaran
el cap de setmana a la casa pairal d'uns amics del seus pares.
Han
arribat avui dissabte a les tres de la tarda. Pensen estar-s'hi fins
els dilluns, diada de Tots Sants .
Deixen
les feixugues motxilles a l'entrada de la casa. Descobreixen la
situació de les diferents estances: la porta d'entrada al cancell és
de fusta rústica, rivetejada amb taxes negres rodones, la porta
interior és moderna, amb vidres de colors. A l'entrada hi ha un
armari antic de color negre, també hi ha una pica on abans hi havia
l'entrada del pou i una gran llar de foc.
L'estable
en què fa anys hi dormien les mules, estava transformat en petit
museu tot i que conserva l'abeurador. A la pallissa on es trepitjaven
els raïms, hi ha una taula de vidre transparent, des de la qual es
divisa el cup.
Per
baixar al celler hi ha uns esglaons de pedra, que surten de la
cambreta. En arribar a baix hi ha la boca del pou, uns bocois molt
grans per posar-hi el vi i d'altres botes més petites.
Quan
estant observant la bellesa i l'antiguitat d'aquest recinte...
Oh
dissort! la llum se'ls hi apaga i cames ajudeu-me! per refer el
recorregut que accedeix a l'escala, ja que a dalt també està
fosc...
Després
del petit incident, surten a comprar pa i coques per a berenar. També
compren panellets, per la castanyada del diumenge.
Tot
seguit fan camí cap a l'església.
L'església es d'estil gòtic i data del segle XIV. A l'altar major hi ha un
retaule d'alabastre, i un sagrari policromat den Josep M Jujol,
deixeble den Gaudí. També posseeix una rèplica del retaule del
segle XV, den Ramon de Mur. L'original és conserva al Museu
Episcopal de Vic.
En
sortir de visitar l'església i també la torre de guaita, pugen al
cementiri per interessar-se del nínxol que hi tenen els amics dels
seus pares.
Buscant
i mirant, el dia s'enfosqueix... D'estrelles no se'n veu cap, la
lluna està en quart m'enguant. De molt poca claror disposen per
baixar del cementiri i arribar al llindar del poble. Els hi fa un xic
de por, i comenten... “ No podem descuidar las llanternes “
Passen
per la botiga del poble a comprar embotits, fruita, aigua, tomàquets,
llet...
Admiren
els portals, la diversitat d'arcs, les cases de pedra., els
finestrals, les voltes, els picaportes...
Quan
surten de la plaça Major i enamorats del seu entorn, els crida
l'atenció un túnel de pedra que està situat per sota d'algunes
cases. Un senyor octogenari els explica que pot ser que arribi a
d'alt del castell i que les padrines, quan els petits no es portaven
be, els deien que els portarien allà per que hi corrien “
marracos”
Arribats
a casa, encenen la llar de foc, que està ubicada al menjador-cuina,
fan torrades i les acompanyen amb embotits.
Després
de veure llet calenta i de fer un xic de tertúlia, pugen els
esglaons de pedra, carregats amb els sacs i les motxilles.
Es
troben a una sala gran que distribueix les quatre habitacions de
matrimoni i la cambra del bany. Oh! que be! podem escollir una cambra
cadascú. Decideixen que és millor dormir les dues noies en una i
els dos nois a l'altre.
Les
noies, que es fixen més en els detalls, observen que totes les
habitacions estan moblades amb llits i calaixeres antigues de color
negre, llums rústics i quadres amb diferents sants. Ja dintre del
llit i cansades intenten adormir-se, més abans comenten intrigades.
“Quanta gent hi haurà mort en aquesta casa? “
De dalt
la golfa que encara no coneixien, els sembla sentir un soroll suau
que no endevinen el que pot ser...
Ja
adormides, i al cap de poc temps, han sentit un terrabastall a
l'habitació dels nois. No troben els llums i a les fosques senten
uns passos i veuen uns sacs amb caputxes...Amb la llanterna reconeixen els seus germans que és canvien d'habitació, ja que
se'ls ha trencat un travesser del llit...
L'endemà
en despertar-se, riuen tots junts de les seves pors...
Rosa, 7
de novembre de 2010
EL JEFE
martes, 22 de octubre de 2013
EL
JEFE
Gonzalo trabajaba en la redacción de un
periódico de gran tirada. Su jefe inmediato, le mandaba cubrir reportajes
mediocres de escaso valor periodístico. A la contra, a sus compañeros les
ofrecía trabajos sustanciosos, de gran repercusión social que les hacía ganar
prestigio dándose a conocer ante los lectores de prensa como grandes genios
periodísticos.
Gonzalo
se sentía un pelele, una marioneta dirigida por las manos expertas de un saltimbanqui que no le
importaba zarandearle a diestro y siniestro sin piedad.
Muchas veces Gonzalo había barajado la idea de
abandonar la profesión que con tanto esfuerzo había logrado obtener, pero se
repetía una y otra vez que aquel oficio le gustaba, que hasta el momento no
había tenido suerte, que quizás un día se levantaría y encontraría esa noticia
que le llevara a ser conocido y reconocido y le empujaría a salir de la
mediocridad, quizás llegaría el día de devolverle al sucio y engreído de su jefe todo el veneno que le estaba haciendo
tragar. Pero pasaba el tiempo ese día no llegaba.
Una noche en la soledad de su apartamento se dijo,
mañana seré noticia, mi nombre aparecerá en la primera página de mi periódico.
Cogió el teléfono y marcó.
Ringgg ringgg. Una voz se escuchó al otro
lado de la línea. “Dígame”. -Hola buenas
noches señor, ¿El señor Marcial?
“Si sí, dígame”.
- Soy Gonzalo, le llamo para decirle quéee -Hola
Gonzalo precisamente estaba pensando en usted, tengo un trabajillo para mañana,
a primera hora digamos las siete de la mañana tiene que estar ennn Espere
espere jefe. Me temo que no podre realizar ese trabajo que me ofrece, tengo una
noticia que quizás pueda ser importante para usted y merezca un titular en
mayúsculas en primera página.
Venga mañana
a mi apartamento muy temprano.
Al día siguiente, en primera página del
prestigioso periódico se podía leer en letras grandes.
Hoy,
nuestro diario está de luto, nuestro colaborador y querido amigo, el periodista
Gonzalo Villalta ha aparecido muerto en su domicilio. Estamos a la espera de
los resultados que den la autopsia para esclarecer la causa de su muerte.
A.
RUEDA
“AMA DE CASA” (Eva Bonet)
Abrió los ojos y no se sorprendió al ver en el reloj despertador las seis de la mañana. Se levantó tranquilamente y se dirigió a la cocina. Encendió la cafetera y se asomó por la ventana para adivinar el tiempo que haría.
Dio un paseo por la casa colocando en su sitio todo lo que encontraba fuera de lugar y se fue hacia el baño. Se entretuvo mojándose los dedos con el agua de la ducha canturreando. Le encantaba ese primer momento del día.
Era una mujer bella de ojos marrones y largas pestañas, nariz respingona, labios delineados y dientes perfectos con un vientre firme y elástico a pesar de los dos embarazos casi seguidos.
Se puso el albornoz y con delicadeza empezó a despertar a la familia. Se acercó a su cama y susurro:
- “Enrique…Enrique despierta, son las siete menos cuarto, ¡va! ves despertándote”.
Entró en la habitación de sus hijos y levantó la persiana para que apenas se filtrara la luz del día.
- ¡Buenos días por la mañana! Es hora de levantarse. Atención tropa son las siete menos cuarto, vestíos sino se os hará tarde, dijo a los niños.
Enrique preparaba el desayuno a la vez que oía las noticias. Ella entró peinándose. Se conocían desde hacía tanto tiempo que las medias palabras creaban un diálogo sin necesidad de más.
- ¿Qué tal se presenta el día? Preguntó a su marido tomando un sorbo de café.
- Tengo cinco visitas, un montón de papeleo y reunión de departamento. Le respondió con gesto preocupado.
Enrique trabajaba como comercial vendiendo uno de los tantos productos que la empresa ofrecía. Las ventas iban mal y la prima extra por objetivos se había ido con los clientes. Las facturas se convirtieron en una verdadera pesadilla, pero ella se encargó de todo, recorto gastos y las cosas empezaron a funcionar de nuevo. Él se sentía tranquilo y agradecido por tenerla de compañera. Nunca le pidió que buscara un trabajo, sería incapaz de moverse sola por este mundo de locos.
- ¡Ahora sí! Niños, ¡salid ya! vais a hacer que papa llegue tarde a trabajar, dijo con tono grave.
Los dos adolescentes aparecieron con sus chaquetas mal puestas y las carteras colgadas de cualquier manera sobre sus hombros, peinados a lo moderno como decían, que traducido significaba que el peine hacía semanas se paseaba lo justo por sus cabezas. Un beso para cada uno, deseos de un buen día y una palmadita en la espalda.
Abrió las ventanas, recogió la cocina, el comedor, los baños, hizo las camas y empezó a vestirse.
El gran armario que cubría una de las habitaciones era como una chatarrería, lleno de trastos de aquellos que uno sabe que tiene que tirar pero nunca se decide. Pero en una de las esquinas, debidamente colgados cuatro hermosos vestidos enfundados descansaban sin hacer ruido.
Miró su reloj, el tiempo se le echaba encima, eran las nueve y diez y había quedado a las once, el trayecto hasta la ciudad era de una hora y media. Tenía que darse prisa.
Primero las medias, luego el corsé, una blusa blanca abierta lo justo y el traje chaqueta. Cogió su maleta Louis Vuitton y comprobó que todo estuviera en su lugar. Un poco de perfume, no muy excesivo pues era muy pronto, apagó luces, bajo persianas, y se dirigió a la estación.
- Buenos días. Oyó que le decían al salir de casa.
- Buenos días para ti también.
- ¿Dónde vas tan elegante? Preguntó curiosa la vecina que aún en pijama regaba las plantas.
- ¡No te creas! Un trapillo que tenía guardado. Voy a la ciudad tengo recados que hacer, volveré esta tarde.
Acabó de informar para evitar más preguntas.
Compró el billete de tren y se sentó a esperar su llegada impaciente.
Contemplar el paisaje por la ventana siempre la relajaba. La Luis Vuitton descansaba entre sus piernas, pensó que una bolsa como aquella merecía un transporte más exclusivo, ¡un gran coche quizás! Pero eso por el momento no era posible.
“Próxima estación…” anunció el altavoz. La suya.Bajó y con paso rápido se dirigió a la salida.
Paseo de Gracia se mostró ante ella. El aire fresco de la mañana aún se percibía a pesar del ya intenso ajetreo urbano.
Llegó al número indicado con tiempo. El edificio de estilo modernista recibía al visitante con una gran puerta de hierro forjado seguida por una ancha escalera de mármol, todo bien iluminado por una enorme lámpara de cristal. El portero abrió apresuradamente saludándola.
- Buenos días, dígame señora, ¿en qué puedo ayudarla? sonrió amablemente.
- Buenos días voy al quinto primera, me esperan. Contestó.
- Perfecto, déjeme un segundo, voy a anunciar su llegada ¿su nombre por favor?
- Pitty, Pitty Queen. — Gracias, respondió con una sonrisa — por cierto una entrada preciosa.
El hombre agradeció el cumplido con un gesto de mano. Pensó que hacía tiempo que no veía una mujer tan guapa. En el espejo del ascensor, coqueta revisó su pelo mientras humedecía sus labios. El timbre era un tintineo de campanillas. Una sirvienta uniformada abrió indicándole que la siguiera. La amplia habitación donde la llevó estaba abarrotada por la luz solar.
- Buenos días querido, ¡qué precioso día tenemos hoy! Le dice al hombre que la espera.
- ¡Me alegro de verte! Hasta me acuerdo de ti de vez en cuando ¿una copa? le pregunta él.
- ¿Una copa? ¡A estas horas! No gracias, no me apetece, ¿batín nuevo, verdad?
- ¡Qué observadora! Responde él riendo.
El hombre, maduro pero bien cuidado, fuma un cigarro, toma su cognac y se acomoda en una butaca contemplándola colocar encima de la mesa sus herramientas de trabajo.
Ella se gira y fija su mirada en la de él acercándose insinuante. Con brusquedad le acaricia el espeso cabello y tira obligándole a inclinar la cabeza hacia atrás mientras presiona su rodilla en la entrepierna excitándolo. Le quita el cigarro y lo apaga en uno de sus brazos. Él se estremece.
- ¿Hoy he traído un amigo y vamos a ser muyyy malos? ¿Quieres conocerle?
- Estoy ansioso. Responde el hombre gimiendo.
- Pero primero, ya conoces las condiciones. Le susurra ella al oído.
- Por supuesto. Contesta mientras introduce mil euros entre sus pechos.
Una ambulancia pide paso con sus sirenas estridentes fuera en la calle, el sol del mediodía luce en todo su esplendor.
Ella coge el dinero y lo guarda en el bolsillo interior de su Luis Vuitton, coge el látigo, lo fustiga en el aire mientras piensa.:
“Esta noche voy a prepararles una cena de rechupete, lo mejor que encuentre en el supermercado”.
Eva Bonet
Dio un paseo por la casa colocando en su sitio todo lo que encontraba fuera de lugar y se fue hacia el baño. Se entretuvo mojándose los dedos con el agua de la ducha canturreando. Le encantaba ese primer momento del día.
Era una mujer bella de ojos marrones y largas pestañas, nariz respingona, labios delineados y dientes perfectos con un vientre firme y elástico a pesar de los dos embarazos casi seguidos.
Se puso el albornoz y con delicadeza empezó a despertar a la familia. Se acercó a su cama y susurro:
- “Enrique…Enrique despierta, son las siete menos cuarto, ¡va! ves despertándote”.
Entró en la habitación de sus hijos y levantó la persiana para que apenas se filtrara la luz del día.
- ¡Buenos días por la mañana! Es hora de levantarse. Atención tropa son las siete menos cuarto, vestíos sino se os hará tarde, dijo a los niños.
Enrique preparaba el desayuno a la vez que oía las noticias. Ella entró peinándose. Se conocían desde hacía tanto tiempo que las medias palabras creaban un diálogo sin necesidad de más.
- ¿Qué tal se presenta el día? Preguntó a su marido tomando un sorbo de café.
- Tengo cinco visitas, un montón de papeleo y reunión de departamento. Le respondió con gesto preocupado.
Enrique trabajaba como comercial vendiendo uno de los tantos productos que la empresa ofrecía. Las ventas iban mal y la prima extra por objetivos se había ido con los clientes. Las facturas se convirtieron en una verdadera pesadilla, pero ella se encargó de todo, recorto gastos y las cosas empezaron a funcionar de nuevo. Él se sentía tranquilo y agradecido por tenerla de compañera. Nunca le pidió que buscara un trabajo, sería incapaz de moverse sola por este mundo de locos.
- ¡Ahora sí! Niños, ¡salid ya! vais a hacer que papa llegue tarde a trabajar, dijo con tono grave.
Los dos adolescentes aparecieron con sus chaquetas mal puestas y las carteras colgadas de cualquier manera sobre sus hombros, peinados a lo moderno como decían, que traducido significaba que el peine hacía semanas se paseaba lo justo por sus cabezas. Un beso para cada uno, deseos de un buen día y una palmadita en la espalda.
Abrió las ventanas, recogió la cocina, el comedor, los baños, hizo las camas y empezó a vestirse.
El gran armario que cubría una de las habitaciones era como una chatarrería, lleno de trastos de aquellos que uno sabe que tiene que tirar pero nunca se decide. Pero en una de las esquinas, debidamente colgados cuatro hermosos vestidos enfundados descansaban sin hacer ruido.
Miró su reloj, el tiempo se le echaba encima, eran las nueve y diez y había quedado a las once, el trayecto hasta la ciudad era de una hora y media. Tenía que darse prisa.
Primero las medias, luego el corsé, una blusa blanca abierta lo justo y el traje chaqueta. Cogió su maleta Louis Vuitton y comprobó que todo estuviera en su lugar. Un poco de perfume, no muy excesivo pues era muy pronto, apagó luces, bajo persianas, y se dirigió a la estación.
- Buenos días. Oyó que le decían al salir de casa.
- Buenos días para ti también.
- ¿Dónde vas tan elegante? Preguntó curiosa la vecina que aún en pijama regaba las plantas.
- ¡No te creas! Un trapillo que tenía guardado. Voy a la ciudad tengo recados que hacer, volveré esta tarde.
Acabó de informar para evitar más preguntas.
Compró el billete de tren y se sentó a esperar su llegada impaciente.
Contemplar el paisaje por la ventana siempre la relajaba. La Luis Vuitton descansaba entre sus piernas, pensó que una bolsa como aquella merecía un transporte más exclusivo, ¡un gran coche quizás! Pero eso por el momento no era posible.
“Próxima estación…” anunció el altavoz. La suya.Bajó y con paso rápido se dirigió a la salida.
Paseo de Gracia se mostró ante ella. El aire fresco de la mañana aún se percibía a pesar del ya intenso ajetreo urbano.
Llegó al número indicado con tiempo. El edificio de estilo modernista recibía al visitante con una gran puerta de hierro forjado seguida por una ancha escalera de mármol, todo bien iluminado por una enorme lámpara de cristal. El portero abrió apresuradamente saludándola.
- Buenos días, dígame señora, ¿en qué puedo ayudarla? sonrió amablemente.
- Buenos días voy al quinto primera, me esperan. Contestó.
- Perfecto, déjeme un segundo, voy a anunciar su llegada ¿su nombre por favor?
- Pitty, Pitty Queen. — Gracias, respondió con una sonrisa — por cierto una entrada preciosa.
El hombre agradeció el cumplido con un gesto de mano. Pensó que hacía tiempo que no veía una mujer tan guapa. En el espejo del ascensor, coqueta revisó su pelo mientras humedecía sus labios. El timbre era un tintineo de campanillas. Una sirvienta uniformada abrió indicándole que la siguiera. La amplia habitación donde la llevó estaba abarrotada por la luz solar.
- Buenos días querido, ¡qué precioso día tenemos hoy! Le dice al hombre que la espera.
- ¡Me alegro de verte! Hasta me acuerdo de ti de vez en cuando ¿una copa? le pregunta él.
- ¿Una copa? ¡A estas horas! No gracias, no me apetece, ¿batín nuevo, verdad?
- ¡Qué observadora! Responde él riendo.
El hombre, maduro pero bien cuidado, fuma un cigarro, toma su cognac y se acomoda en una butaca contemplándola colocar encima de la mesa sus herramientas de trabajo.
Ella se gira y fija su mirada en la de él acercándose insinuante. Con brusquedad le acaricia el espeso cabello y tira obligándole a inclinar la cabeza hacia atrás mientras presiona su rodilla en la entrepierna excitándolo. Le quita el cigarro y lo apaga en uno de sus brazos. Él se estremece.
- ¿Hoy he traído un amigo y vamos a ser muyyy malos? ¿Quieres conocerle?
- Estoy ansioso. Responde el hombre gimiendo.
- Pero primero, ya conoces las condiciones. Le susurra ella al oído.
- Por supuesto. Contesta mientras introduce mil euros entre sus pechos.
Una ambulancia pide paso con sus sirenas estridentes fuera en la calle, el sol del mediodía luce en todo su esplendor.
Ella coge el dinero y lo guarda en el bolsillo interior de su Luis Vuitton, coge el látigo, lo fustiga en el aire mientras piensa.:
“Esta noche voy a prepararles una cena de rechupete, lo mejor que encuentre en el supermercado”.
Eva Bonet
EUSTAQUIO (Sara Fernández)
domingo, 29 de septiembre de 2013
EUSTAQUIO
Sus manos cansadas de arar la tierra, ahora descansan. Donde hace 60 años encontrábamos a un joven erguido, apuesto, y que se comía el mundo, ahora encontramos a un anciano que ha agotado los recursos que le ha ofrecido la vida en todo este tiempo. Es hora de recordar, de pensar, de respirar el aire que te rodea, de disfrutar tus frutos sembrados y trabajados ahora por otros, tus hijos. ¡ Suerte de ellos! Me dices a menudo cuando voy a visitarte, pero lo que no sabes es que ellos me dicen: ¡ Suerte de mi padre!
Ahora, asomado cada día a la ventana, poco después de que el gallo de su canto de buenos días, observas todo lo que ha sido, y sigue siendo tuyo, consecuencia de tu trabajo, del sudor de tu frente, de tu lucha continua por seguir adelante en los momentos más difíciles y con una familia a la que sacar adelante. Te sientes orgulloso de tu vida, no solo por lo que hiciste, sino por como fuiste con tus seres queridos, y por como son ellos contigo. Pero a la vez, sientes el golpe del vacío que te dejó la vida, cuando ésta se llevó a tu esposa al poco de nacer tu hijo menor. ¡ Pobre Gumersinda! ¡ Amada mía! Ahora podríamos estar tan bien... se lamenta el viejo des de su ventana. Ahora - dice el viejo- agarraría tus manos y seguro que permanecerías a mi lado frente a esta ventana viendo como trabajan nuestros hijos nuestras tierras.¡ Que alegría más grande te daría! ¡ Qué felices que seríamos! Si tu estuvieras... El viejo Eustaquio, sentado en su inseparable silla de mimbre de al lado de su cama, esboza una sonrisa a la vez que se seca las lágrimas que le provocan el recuerdo de su mujer.
Eustaquio, es un hombre fuerte, valiente, curtido, y con un corazón de oro, bueno donde los haya, a veces demasiado confiado, los palos que ha recibido durante su vida no le han hecho desconfiar de nadie. Ahora le toca vivir la soledad por un matrimonio truncado por la muerte, pero con la certeza de que debe seguir vivo hasta que Dios quiera, para estar al lado de sus hijos. Siempre piensa en todos, siempre, mientras nosotros des de fuera, vemos que cada uno va a lo suyo, en aparencia, mientras Eustaquio vela por todos.
Escrito: por Sara Fernández Avellaneda
CURS MONOGRÀFIC "SIGNES DE PUNTUACIÓ" EN TEXTOS NARRATIUS - CURSO MONOGRÁFICO "SIGNOS DE PUNTUACIÓN" EN TEXTOS NARRATIVOS
viernes, 27 de septiembre de 2013
TE GUSTA ESCRIBIR - T'AGRADA ESCRIURE
CURSO MONOGRÁFICO "SIGNOS DE PUNTUACIÓN" EN TEXTOS NARRATIVOS
CURS MONOGRÀFIC "SIGNES DE PUNTUACIÓ" EN TEXTOS NARRATIUS
Inici/Inicio: 07/10/2013
Finalització/Finalización: 16/12/2013
Classes quinzenals
Horari:
dilluns 19:30 - 21:00
Lloc/Lugar:
El Castell
Avda. Prat de la Riba, 10
Pallejà
Asociación PALLEJART, hazte socio y participa en nuestras actividades
Associació PALLEJART, fes-te soci i participa en les nostres activitats
pallejart@gmail.com
CORRE; CORRE; CORRELLENGUA!
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Corre, corre, Correllengua!
no
t'aturi cap parany,
que
la gent de Pallejà,
atents
estan esperant.
El
que encara no et coneix
quedarà
de tu prendat,
dons
les teves dents són blanques
i
el teu somriure és molt franc.
No
deixis tu mai de corre,
que
per tu cua faran,
dons
la llengua catalana,
poc
a poc anirà entrant.
El
que neix a Catalunya,
de
petit la va aprenent,
i
els que venen de fora,
també
en seran conscients.
Rosa


.jpg)







